Chica con webcam para enloquecer

23-06-2011 - Publicado por admin
PinExt

camYa no puedo más… Las palabras escapan de mis labios casi sin darme cuenta. Mi dedo pulsa la tecla del mouse para apagar el portátil.

Desentumezco los hombros, masajeo mi nuca, suelto el broche de mi melena oscura dejándola caer libremente mientras me recuesto en el sillón. Estoy cansada, me siento fatigada. Demasiadas horas de concentración.

La oficina está desierta, hace rato que sólo estoy yo -mi mente sigue en marcha a la vez que, como una autómata, me desabrocho un par de botones de la camisa y pongo los pies en la mesa- Son las ventajas e inconvenientes propios de los cargos de responsabilidad; tengo un despacho para mí sola, sí, pero también tengo un horario que no está pensado para humanos con vida propia.

Entornando los ojos recupero fuerzas; las mínimas que me permitan ponerme en pie y poder irme a casa.

De pronto, un zumbido familiar me saca del trance… El piloto azul me indica que la webcam del portátil se ha puesto en marcha… Me remuevo molesta… Pero qué… Quién… Estoy convencida de haberlo apagado…

Se abre el recuadro que, igual que un espejo, refleja mi imagen… La imagen de una mujer con inequívocos signos de fatiga, pero apetecible y sensual aun… En el recuadro del emisor nada. Está en negro, pero sé que hay alguien. No puedo verlo, pero sé que está ahí. Me inquieta saber que soy observada.

Una voz me habla, tiene algo familiar, pero el sonido metálico que deliberadamente la camufla no me permite identificarla…

-Buenas noches preciosa… Tenía ganas de volver a verte. Estás muy sexi, esos dos botones desabrochados… Ummm… son muy sugerentes y toda una tentación…





Casi de un salto me incorporo en la butaca:

-¿Volver a verme? ¿Quién eres?

-No importa… Pero podría decir que tu mejor fantasía.

-¿Qué quieres?

-A ti. Vamos, regálame uno de esos momentos eróticos que me ofreces cuando crees que nadie te ve.

-¿Cuando creo?… ¿Qué momentos? ¿Qué significa esto?

-Ja, ja… No te hagas la ingenua, estoy seguro que sabes a qué me estoy refiriendo… Conozco tu ritual relajante. Vamos gatita en celo… Quiero que hoy me lo dediques a mí… -¡¡Como, pero de qué habla este tipo!! ¡¡Qué diablos se había creído!!- Pienso sin poder aun cerrar la boca… -Es cierto que a veces estando sola… ¿Pero cómo lo sabe? ¿Quién es?- Mi mente gira a velocidad vertiginosa. La voz sigue hablándome, seduciéndome, ordenándome, desde los altavoces del portátil… Debo estar loca, pero la situación aumenta mis latidos, mi temperatura… Me excita…

-Quiero ver cómo te acaricias, vamos pequeña, abre más botones… quiero ver tus ojos entelados por el deseo, ver el brillo de tu piel cuando traspire por la excitación…No te haces una idea de lo apetitosa que te ofreces…

Me iba desnudando. Como si tuviesen decisión propia, mis manos obedecían la voz de su amo… Sin duda el cansancio me estaba afectando y anulaba mi voluntad. No sabría explicar de otro modo mi actitud.

No hablo, sólo obedezco… Yo, acostumbrada a dar órdenes todo el día… Me acaricio, como sé que quiere, porque así es como lo hago en soledad. El deseo se abre paso en mi mente, en mi cuerpo; se desborda en la confluencia de mis muslos… El estado de sumisión, de sentirme intimidada, también juega su papel. Resulta morboso el hecho de recibir órdenes de alguien que no puedo ver.

-Bieeennn, muy bieeennn… Así me gusta, golfa, muy golfa, pero sólo para mí… Vamos putita, déjame ver algo más. La camisa estorba, y esa preciosa falda está de más… eso es… Ummmm… Bien, muy bien… Aahhhh… déjame ver como pellizcas tus pezones. Imagina que es mi lengua la que lo hace. Arrodíllate de espaldas a mí en el asiento, quiero verte mejor. No quiero perder detalle, de cada una de tus curvas, de cada uno de tus pliegues, eres tan hermosa… Ummmm… Quiero ver como si estuviera ahí, cuando tus manos estrujen tus pechos, cuando se deslicen ansiosas por tu cuerpo, cuando tus dedos se pierdan en tu intimidad deseando que fuesen los míos… Oír el sonido de tu humedad… Escuchar tu respiración entrecortada… Los gemidos que arranca de tu garganta el placer.

No me puedo creer lo que estoy haciendo. Me masturbo delante de un trasto, desde el que sé que al otro lado hay unos ojos observando, masturbándose tal vez al unísono conmigo. No es difícil imaginar lo que revelan sus jadeos, su voz cada vez más grave y exigente… Pero me gusta, me excita, me hace sentir deseada. Eso le sienta bien a mi ego de mujer.

-Venga zorrita, no te hagas la estrecha… ¡¿A qué esperas?!… Saca ya ese juguetito, tan parecido a mí, que guardas en el segundo cajón de la derecha, bajo la lencería que tienes de repuesto…

-¡Pero cómo!…- sus últimas palabras me dejan helada- ¿Cómo sabes dónde…? Una risa sardónica me llega desde el monitor, a la vez que contesta…

-Sé mucho más de lo que te imaginas, y no siempre lo he visto a través de una cámara. Sé observar, y sé guardar el más absoluto silencio mientras lo hago. También se lo bien que huelen tus prendas íntimas… ¿Nunca has echado de menos nada?… Deberías controlar mejor tu lencería usada… je je je… Vamos nena, no te hagas de rogar… Quiero ver como tu juguetito de látex desaparece dentro de ti, quiero imaginar que soy yo y sentir tus jadeos cuando lo hagas. Quiero que imprimas tú el ritmo con el que te gustaría que te penetrara si yo estuviese ahí… -Yo obedecía aquella voz, mi cuerpo respondía a mis caricias y a al estímulo de sus palabras. Mis suspiros eran cada vez más ostentosos, incontrolables, igual de incontrolable que el orgasmo que se apoderaba de mí en esos momentos… Ooohhhh… Cerré los ojos para sentir en plenitud el estallido desbocado de mi placer, mientras, la voz continuaba… -Deséame preciosa, deséame con todo tu ser. Deséame más, con fuerza… así, así, biennnn… más rápido, más rápido, más, más, no te reprimas, jadea cuanto quieras. Sigue deseándome pequeña, deséame con toda tu alma, con todas tus fuerzas, porque… -Un silencio agónicamente desesperante me desconcierta, pero obediente y sumisa sigo sin abrir los ojos-… Porque a veces los deseos se cumplen…

Estas palabras dejaron la calidez de su aliento en mi oído, selladas con un ligero mordisco en el lóbulo, al tiempo que unos dedos deliciosamente exigentes invadían mi intimidad…

Solo tuve tiempo de abrir los ojos y ver como los labios del responsable del departamento de ventas, se apoderaban hábilmente de mis pezones produciendo placenteras descargas eléctricas en ellos, antes de sentir como su poderosa virilidad tomaba el relevo de sus dedos llenándome por completo, saciando mi sed de sexo, colmando mi anhelo de ser poseída ahí y en ese momento por el dueño de aquella voz.

-Ummmmm, preciosa, cuanto he deseado estar así, perdido en tu interior. Derramándome dentro de ti… Aahhhhh… Cuantas veces he tenido que dominar mis instintos para no asaltarte y poseerte en tus momentos de intimidad… Te has convertido en mi obsesión, querida…

Deberías asegurarte, cuando crees que estás sola, que verdaderamente lo estás… Hay mucho desaprensivo suelto… Y es toda una tentación ser el voyeur de las técnicas de relajación de mi jefa… Nooo… je je je… No te hagas la enojada… Basta con tocar y acariciar aquí, para saber cuánto te ha gustado saber que te observo..

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